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Qué cubre y qué no cubre nuestra asesoría

Antes de reservar una evaluación diagnóstica conviene tener claro el alcance del acompañamiento. Trabajamos preparación para exámenes de admisión, nivelación de matemática y comprensión lectora. No somos una academia con local propio ni un servicio de trámites: las sesiones son virtuales o en espacios coordinados, y el avance depende del trabajo semanal del estudiante.

Grupos reducidos, no clases masivas

Los grupos se arman con pocos integrantes para que el tutor pueda revisar errores uno por uno. Si un grupo se llena, se abre otro en horario distinto; no se amplía el cupo del mismo grupo.

Material descargable, no libros impresos

El banco de preguntas, las hojas de práctica y las plantillas de cronograma se entregan en formato digital. Cada estudiante los descarga, imprime si prefiere y los conserva al terminar el plan.

Simulacros cronometrados con revisión posterior

Un simulacro sin corrección no sirve de mucho. Después de cada prueba se dedica una sesión a revisar en qué preguntas se perdió tiempo, qué temas fallaron y cómo ajustar el repaso de la semana siguiente.

Orientación vocacional básica, no test psicológico

La orientación ayuda a comparar carreras según intereses, exigencia de ingreso y campo laboral general. No reemplaza una evaluación profesional de psicología vocacional ni decide por el postulante.

El avance se mide por constancia, no por promesas

No garantizamos ingreso a ninguna universidad. Lo que sí controlamos es el seguimiento semanal, la asistencia a tutorías de refuerzo y la entrega de simulacros. Si el estudiante no sostiene el ritmo, se conversa y se reajusta el cronograma.

Cómo trabajamos, mes a mes

El recorrido de un postulante, desde la primera evaluación hasta la semana del examen

Reservar evaluación diagnóstica

Semana 1: diagnóstico y punto de partida

La primera sesión no es una clase, es una medición. Aplicamos un examen corto de matemática y comprensión lectora para saber en qué nivel real está el estudiante, no en el que cree estar. Con los resultados armamos un perfil por área y decidimos si conviene nivelar temas base o entrar directo a práctica de admisión. Si el postulante viene de un segundo intento, revisamos también el puntaje del examen anterior.

Semanas 2 a 4: cronograma y primeras tutorías

Con el diagnóstico listo, definimos cuántas horas semanales puede sostener el estudiante entre colegio, academia y traslados. El cronograma asigna bloques fijos a matemática y comprensión lectora, y bloques flexibles a repaso. Las tutorías en grupo reducido arrancan con los temas que el diagnóstico marcó como débiles. Cada semana se entrega material descargable y una lista corta de ejercicios para resolver en casa.

Mes 2: simulacros cronometrados y banco de preguntas

Aquí empieza la parte incómoda: rendir contra el reloj. Los simulacros se toman en condiciones parecidas a las del examen real, con el mismo tiempo por área. Después de cada uno se revisa pregunta por pregunta, separando los errores de contenido de los errores de tiempo o de lectura apresurada. El banco de preguntas por área se va ajustando según los temas donde más falla el grupo.

Mes 3: refuerzo focalizado y orientación vocacional

Cuando el avance semanal muestra estancamiento en un tema puntual, se abren tutorías de refuerzo fuera del horario regular. En paralelo trabajamos orientación vocacional básica: qué carreras se ajustan al perfil del estudiante, qué exige cada una en el examen y qué alternativas existen si el puntaje no alcanza para la primera opción. No se trata de decidir por él, sino de darle información concreta para elegir con criterio.

Semanas finales: repaso, ritmo y descanso

Las últimas dos semanas no se aprenden temas nuevos. Se repasan los apuntes propios, se corrigen los errores que más se repitieron en los simulacros y se ajusta el ritmo de sueño. Insistimos en algo que muchos ignoran: llegar descansado al examen rinde más que una noche extra de repaso. El seguimiento semanal se mantiene hasta el día previo, con una sesión corta de dudas.

Canales de soporte y tiempos de respuesta

Antes de escribirnos, revisa cómo funciona la atención durante el ciclo. Cada consulta entra a una cola según el tipo de pedido, y eso define cuánto tarda la respuesta.

Consultas sobre cronograma y grupos

Cambios de horario, cupos disponibles en tutorías virtuales o presenciales, y dudas sobre cómo encajar los bloques de estudio con tu colegio o academia. Se responden en el mismo día hábil si escribes antes de las 5:00 p.m.

Escribir por este tema

Revisión de simulacros y material

Si un simulacro cronometrado no cargó, si el banco de preguntas por área muestra un error o si necesitas el material descargable de una semana anterior. Este tipo de pedido se deriva al tutor del área y suele resolverse dentro de las 24 horas siguientes.

Reportar un problema

Orientación vocacional y segundo intento

Para quienes repiten el proceso o están entre dos carreras, la respuesta requiere una sesión breve de 20 minutos. Se agenda según disponibilidad del equipo, normalmente dentro de los tres días hábiles posteriores a la solicitud.

Solicitar una sesión

Los mensajes enviados fuera del horario de atención (lunes a viernes, 8:00 a.m. a 6:00 p.m.) se registran igual y se atienden al día hábil siguiente. Para temas de facturación o datos personales, revisa primero la política de tratamiento de datos.

Si tu duda es sobre el proceso de admisión, los requisitos o cómo se organizan las etapas de trabajo, la mayoría de respuestas ya están resueltas.

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